SOY GIGOLÁ… ¡Y yo sin saberlo!

Estoy de acuerdo en que las cosas deberían hacerse por vocación. Que todos, quien más y quien menos deberíamos buscar lo que nos gusta en la vida y luchar por vivir de ello. Es tarea quijotesca, lo sé. Y aún así (salvo en mis días malos) suelo defender la idea frente a mis amigos en la típica tertulia en la que uno se queja de los curros frustrantes, los estudios que no gustan ni por un lado ni por el otro, los malos profesores, los jefes explotadores y el sin sentido de vivir para trabajar en algo que detestas. Si has de trabajar toda tu vida, intenta adorar tu trabajo, sí: adorarlo o por lo menos que no te repela. Eso es lo que siempre he defendido. Suena a vocación, qué duda cabe.
Otra de las cosas que siempre he defendido es que me parece denigrante cualquier forma de venderse por dinero o posición cuando ni siquiera te has planteado si realmente serás feliz con más dinero o una mejor posición. Vida vacía y triste. Vamos a repetirnos, las cosas hay que hacerlas con convicción y pasión (= vocación.) Todo este palabrerío parece indicar que para mí la vocación es algo realmente importante. Ahora, de allí a monja… el camino es largo, retorcido, intrincado, inescrutable. Pero si inescrutables son los caminos del Señor, insospechadas son las estrategias publicitarias que se manejan hoy día, incluso en Su casa. Un ejemplo contundente es www.mivocacion.com, una web que podría parecer mía por lo que he dicho en los párrafos anteriores, pero no, no, juro que no he sido yo. Un paseo por esta web nos garantiza a todas las mujeres un borrado efectivo de memoria y que nos dejemos de pamplinas de una vez por todas. Ni profesora, ni cantante, ni nada, mivocacion.com te muestra el verdadero camino. No importa cómo seas ni lo que quieras de la vida, dice la santa web, dentro de ti hay una monja en potencia, date cuenta de una iluminada vez. Todo es muy sencillo, las mujeres nos dividimos en cuatro categorías, no hay más. Una de ellas es “santurrona”, claro. Las otras tres son, y cito textualmente: “borrachina”, “marchosa” (a esta le van “los hombres y las pelas”) y “enamoradiza”. Toda mujer que visite la web debe elegir la categoría a la que cree que pertenece. Leerá una breve descripción de su persona (horóscopos en versión Vaticana) y a continuación descubrirá que es la monja perfecta, ya está. ¿Para qué dejarse los codos estudiando una carrera? ¿Para qué te vas a dejar los riñones sirviendo mesas durante horas? ¿Qué dices de ser teleoperadora? ¿Actriz? ¡Tú estás poseída! Pero no te preocupes, a partir de ahora puedes ser Dominica de la Presentación.
Con mis mayores respetos quiero presentaros unas líneas sacadas directamente de tan constructiva web:
¿Conoces bien el mundo y la vida? Pues mejor podrás ayudar a los hombres y mujeres de este mundo. Y no serás la primera: Santa María Magdalena, sin ir más lejos, también fue una cachonda como tú.  

 

¡Claro que sí! Normalmente me pasan bastante desapercibidas todas las cuestiones de la Iglesia. Creo que hay un sitio para todos en este mundo y que cada cual puede vivir como mejor le parezca, pero esta noticia que se publicó en El País el jueves pasado, no pudo sino estimular mis ganas de escribir al respecto. Opino que esta vez se han pasado.
Una buena noticia: podemos resistirnos, chicas, la web nos da esa opción. Con una aclaración: la Creación prevee sólo dos opciones, monja o “gigolá” (¡toma uso del vocablo!) Media vida perdida buscando mi vocación, cuando resulta que todo es tan sencillo: SOY GIGOLÁ.
www.elpais.es/articulo/elpporgen/20060316elpepiage_1/Tes/agenda/monjas/buscan/vocaciones/red  

De gigolà a madonnina… es la misma chica después de pasar por la web

No hay comentarios

Aún no hay comentarios.

RSS de los Comentarios Identificador URI de TrackBack

Deja un comentario