Ave María Purísima… y tanto, y tanto!!

Siendo así, he pensado que sí me voy a confesar.

También he pensado que quiero mi semana santa, mi comunión y todas las demás alaracas, ya estuvo bien de resistirse y de ser tan irreverente. Confieso que me arrepiento de todas mis anticlericadas, de mis sacrilegios y de mis coqueteos con las falsas religiones orientales. Ya no más. Claro, siempre y cuando sea así, porque padrecitos como estos, con este poder de convicción, la convierten a una, ¡cómo decir que no! Una imagen vale más que mil palabras. Es ver y creer, sentir de pronto el relampagueo de la conversión, la bofetada de la fe, el chicotazo de la conciencia reclamándole a una cómo es posible que haya perdido tanto tiempo fuera del buen camino, tanto tiempo sin haber visto sendas y pías películas como El crimen del padre Amaro y Quills. Sí, ha hecho falta una desgracia para que yo saliera de mi ceguera espiritual… Esta semana se me rompió la tele y me quedé en la más profunda de las oscuridades. Así fue como descubrí que también podía ver DVDs en el ordenador; un par de películas y me reconvertí. Sea, pues. Abandonemos toda resistencia. Esta semana santa me pienso dar a la reconversión. Santas torrijas y películas en DVD

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