Darlo todo por perdido. Disfrutar de lo que pase sin nada esperar. Encontrar donde no buscabas. Pasear sin ir a ninguna parte. Destapar alcantarillas para escupir dentro y acertarle por casualidad a un funcionario de obras públicas. Ensuciar los zapatos nuevos antes de que te los pisen en el recreo…
Yo no sé si estas palabras las escribió quien me las dijo o si las tomó de alguien más. Sólo sé que supo escoger el momento adecuado para repetirlas, ese momento en el que -aunque suene cursi- llegan como caídas del cielo. Las escribo aquí porque me gustan. Estas palabras me han hecho abandonar las fichas del juego del cabreo y pegar el salto definitivo para bajar del maldito tablero. Así, hoy bailo otra vez con ganas y sin necesidad de ninguna música.
Son las palabras de un amigo de verdad, las que dieron respuesta a ese momento en el que en el túnel de silencio le pedí consejo y él contestó hablándome sobre la postmodernidad… Ya sé que no era tu intención que te hiciera caso, que no esperabas que me alegrara porque lo suyo habría sido, con corazón postmoderno -como te gusta a ti-, seguir cabreada con la vida, pasar ampliamente tanto de ti como de tus no-consejos. El consejo es que no hay consejo. Ya lo sé. Aún así, gracias por tu no-filosofía.
Y, puesto que sabes a quién me dirijo ahora… sí, a ti, a ver si te das por aludido de una vez
Espero que aproveches la ocasión y te apliques tus propias palabras (sean originalmente tuyas o no). Aplícatelas, ponte los zapatos nuevos y vente a bailar conmigo y con Ganesh.
2 comentarios
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Creo que la persona a la que te refieres se ofendería mucho por tanta duda sobre la autoría del parrafo citado.
Pero creo también que está muy feliz de tenerla a usted como amiga.
Muchos besos
Como diría mi querido y estimado chapulín colorado: “lo sospeché desde un principio”… ya sospechaba que tú eras el autor; por otra parte,no esperaba menos de ti
Que sepas que me encanta, ya lo he dicho en la entrada, pero te lo repito, me encanta.
Un beso,
Martha