Un ábaco, ¡por caridad!!

 

Cualquiera diría que en México no se conoce el ábaco y sin embargo, yo viví allí de pequeña y JURO que me regalaron uno y hasta me enseñaron a usarlo. Parece que el sistema de estudios norteamericano ha terminado por colarse en mi país; al menos por lo que se refiere a las ciencias, pues todo parece indicar que nos encontramos ante un “aprieto matemático” parecido al que tuvo que solucionar el primito de Bush cuando se le quedaron pegadas las cuentas del ábaco electoral y cuentan que tuvo que volver a empezar… Bien, si lo de admirar al vecino del norte me parece muy bien, pero no-tenemos-que-hacerlo-todo-como-los-gringos. En México no, ¡por favor!!! ¿Por qué necesitamos DOS días para contar los votos? Las elecciones fueron el domingo y desde entonces peregrino infructuosamente de una a otra web de diarios mexicanos y sólo me encuentro con dedos enredados que ya no saben si dos y una son tres o si era al revés. No hay caso, no se sabe quién ha ganado y hasta mañana no se va a saber. Sospecho - y no hace falta ser muy suspicaz para ello- que nuestros políticos entienden el verbo “contar” tan solo en su acepción de “relatar”, narrar cuentos chinos, leyendas de gloria de las que ya estamos todos bastante empachados.

Debería dejar de buscar y sin embargo sigo buscando. Pero debería parar, ya me han dicho los periódicos que hasta mañana no hay cuentacuentos.
Volveré mañana a esta misma hora, a ver si encuentro mi colorín colorado.

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