Parece que los virus malignos me abandonan. Crucemos los dedos y toquemos madera Y, como dicen mis amigos franceses, toquemos un mono (esto se dice tocando a tu interlocutor, por supuesto)… que no falte ningún tipo de amuleto o rito con tal de no volver a enfermarme en el tiempo que me queda por aqui. [...]





