Legazpi

 

 

¿Tienes hora? - Dije.
Tengo la que tú quieras. ¿Qué hora necesitas? Te la regalo. - Me dijo mientras sacaba el móvil del bolsillo de sus bermudas. - ¿Qué hora quieres?
Las diez.
Pues las diez en punto para ti. ¿Esperas a alguien?
Sí, a una amiga.
¿Y a un amigo no?
A un amigo también.
¡Vaya! No van a venir, vámonos a tomar algo. - Sonrió y guardó el móvil. En mi cara se dibujaron la sorpresa y la diversión.- Es tarde, ya no vienen, vente conmigo a tomar algo.
Sí vienen.
No, vámonos.
Vienen, y tú vas a perder el metro. ¡Anda, tira! - Me di media vuelta riéndome. Escuché el pitido del tren y llegaron mis amigos. Por un momento el estancado aire del andén pareció renovarse, por fin alguien había dado un poco de frescura a una de las conversaciones más trilladas del mundo.

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