“Este es un buen lugar para aquello del olvido” (Todas las azafatas van al cielo)
Linda película la que vi anoche. Linda casi como la frase que de ella extraigo y que me recordó que todo lugar es bueno para olvidar, no hace falta ir a la Patagonia para esconder los sueños en un glaciar. Una buena almohada y unas cuantas horas sirven para levantarse con alegría, habiendo olvidado casi por completo que tenía algo –o alguien- que olvidar. Luego los cumpleaños no se suceden con inutilidad, uno va cogiendo experiencia y ciertas cosas van adquiriendo solubilidad casi instantánea… Hubo un tiempo en que casi todo me era indisoluble, otro en el que conseguía tragarme el brebaje amargo sólo tras meses de remover y remover. Lucha a muerte contra los molestos grumos que se me agarraban al corazón y no me dejaban respirar. Grumos. Luego tartas, velas, abrazos y por fin el momento mágico en el que las cosas que no tienen peso caen, se disuelven solas y se van.
Almohada, sueño, despertar en el olvido. Desayuno en la terraza, taza levantada al aire sin esfuerzo, palabras que bailan dentro de mí: por ti, que parecías un buen espresso y resultaste nescafé.
Almohada, sueño, despertar en el olvido. Desayuno en la terraza, taza levantada al aire sin esfuerzo, palabras que bailan dentro de mí: por ti, que parecías un buen espresso y resultaste nescafé.
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