Cuando las patas echan raíces
¿Qué haces cuando la vida te ha dado un cuello largo que te permite mirar lejos? ¿Qué haces? Si tus pies se encuentran cómodos en la tierra, si los dedos tiran hacia abajo y se empiezan a enredar. ¿Ignoras el horizonte? ¿Ignoras el fresquito reconfortante del barro en tus pies?
Nadie te había dicho que nacer jirafa iba a ser tan difícil. Nadie te advirtió que ibas a tener que elegir entre recibir tu alimento tranquilamente de la tierra o buscarlo en las copas de los árboles.
¿Qué haces?
Cierras los ojos y sueñas paisajes perfectos, sin jerarquías, donde un sólo plano acoge lo que fue tu vida, lo que es y lo que será. Sueñas, y casi puedes tocar la imagen de la sabana ideal. Mantienes los ojos cerrados y te convences de que existe alguna otra jirafa-árbol como tú.
No hay comentarios
Aún no hay comentarios.
RSS de los Comentarios Identificador URI de TrackBack
Deja un comentario





