El pájaro que quiso predicar con el ejemplo.
Y ¡patapúm! Con un chispazo y mucho humo la gaviotita “popularizó” por las buenas al amigo Manu Chao y a su “la trampa”, que a partir de ese día puso ritmo a las imágenes de España desde el aire.
Moraleja: cuando quieras demostrar tu rapacidad intelectual, elige para acompañarte la canción de un artista cuya ideología se encuentra en las antípodas de la tuya. Para sellar con broche de oro el triunfo de tu ocurrencia, predica con el ejemplo, demuestra que los derechos de autor te la patinan. Piratéate la canción. Passssssa de pedir permiso al autor, es más, no le mandes ni una nota de cortesía que le informe de su obligada popularización.
Colorín colorado, este cuento se ha acabado, con una deposición más -de las grandotas- de la gaviota en sus vuelos de altura. Ahora tendrá que mover las alitas con celeridad para bajar del Olimpo y entrar en la corte para encontrarse con Manu Chao. ¿Seguirá tarareando “caí en la trampa, tralalalà!” mientras se acicala la barba por las mañanas?
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3 comentarios
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sutil ironía… me encanta… y te echaba en falta… saludos… pau
que vuelvo pronto… os dejo algo de compañía… besos… pau
Martha!! Qué tal?? Oye, no tenías un blog en inglés?? Te quiero linkar a mi versión inglesa, jeje.
Mándamelo, plis!!
Ah, y Marc ha reabierto el suyo ;-)(http://blog.marcrsoto.es)