Infinitivos.

Seguir encontrando, por muchos años que pasen, siempre algo que poder hacer por primera vez.

Construir tu casa con los amigos de siempre, con los de hace poco, con los de ahora y con los que vendrán.

 

Saber que un amor imposible no es el fin del mundo, sino el principio de un mundo de posibilidades nuevas.

 

Cantar bajito, cantar para sí mismo. Cantar para todos, cantar a gritos desde lo alto de un puente. Cantar sin complejos mientras paseas por la calle y agradecer con una sonrisa las miradas de reojo.

 

Seguir sonrojándote, a pesar de los años, cuando alguien te besa por sorpresa.

 

Saber que la vida es lo que es e intentar vivirla de manera que parezca demasiado corta y no demasiado larga.

 

Encontrar una causa (o dos o tres) que haga fluir la euforia por tus venas.

 

Bailar hasta que sientas que tu cuerpo no existe y que eres puro aire.

 

Reírte por la calle (y por los pasillos de tu empresa, y en tu casa, y en el autobús, y en el bar, y en la playa…)

 

Saber que el infinitivo no es la expresión de un mundo infinito, sino de un sentimiento de infinito me-importa-poco-cuando-se-acabe.

 

Ignorar a aquel que un día te dijo que los infinitivos no son elegantes para la escritura, escribir sin reglas, como te sale del corazón. Y sí, ¿por qué no? Mandarle una copia de esto con un beso que no espera retorno.

 

1 Comentario(s)

  1. Comentario por Pau Llanes on Marzo 12, 2008 5:19 pm

    Bajé del volcán y paso por aquí apenas para saludarte… Reinicio mi libro abierto… un beso… Pau Llanes

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