Tarde ociosa de domingo.

Hace un par de días tuve un encuentro gracioso. Me echaron 24 años, y a juzgar por la cara de mi interlocutor, estoy segura de que si no eran exactamente veinticuatro, no me calculaba más de dos o tres más. Su incredulidad cuando le dije mi verdadera edad tuvo una reacción demasiado física para haber sido [...]